Al sentarme, lo primero que hago es buscar esa postura de comodidad que hace que los demás crean que tienes un gramo de confianza en ti mismo. Lo creen sin ningún problema. El verano ya pasó. Ahora, nos toca resolver este invierno de ideas.
Tu crees en la lucha social. Yo creo que su lucha social solo es un montón de babosos que creen que van a resolver el mundo con solo sentarse a fumar marihuana y a beber alcohol a lo pendejo hasta perder la consciencia. Yo le tengo más respeto a la marihuana y me limito a sentarme y hablar de sonidos y colores y sabores y texturas. Me gusta hablar de dulces y de postres. De galletas y de helados. Me gusta hablar y debatir y presentar argumentos contundentes acerca de cual es el mejor y peor sabor de Té Arizona. No es que crea que el mundo no tiene solución, pero no creo que los métodos de quienes admiras sean los más indicados.
Tu crees que ellos van a resolverlo y quieres ser como ellos. Yo tengo la secreta satisfacción de saber que nada es como debe de ser. Lo canto. Lo digo y expreso en las letras de mis canciones, mi verdadero espacio de influencia.
No pretendo cambiar al mundo con mi música, pero si pretendo hacer que quien la escuche, se interese en desprenderse tantito del inconsciente colectivo y se atreva a explorar áreas fuera del racionalismo. No estoy en contra de él, pero si creo que hay más aparte de él.
Ellos pretenden cambiar al mundo sin hacer nada diciendo que hacen algo. Son tan hipócritas. Son tan idiotas. Son tan ridículos. Y me encabrona que creas que son genios. Adoran a los muertos como si fueran figuras de verdadera autoridad, cuando solo fueron hombres comunes que decidieron tomar ese rumbo. Quien vive por algo, muere por eso mismo. Al final del día, después de repudiar tanto al capitalismo, llegan a casa a adorarlo a escondidas.
Uno puede engañar a muchos, pero es más difícil engañarse a sí mismo. Yo soy bueno para mentirme a mi mismo, pero no soy bueno para hacerlo a los demás. Demasiado transparente. Es como si muriera e intentara convencerte de que sigo vivo.
Yo no quiero cambiar al mundo. Yo no quiero que los demás tengan las mismas ideas que yo. Lo único que quiero es compartir, mostrar, enseñar todo lo que yo he visto, todo lo que he percibido, todo lo que he sentido, todo lo que he disfrutado. Por el simple hecho de ver que alguien disfrute de lo mismo que yo disfruto. No quiero intercambiar la visión de alguien por otra, solo quiero ampliarla. Lo único que pido es congruencia. No más.





