martes 13 de enero de 2009

A veces me es difícil entender por qué me gusta salir a la calle y hacer todas las chingaderas que tengo que hacer estando en estado “alternativo” (es decir, pacheco).

Cuando estoy en ese estado, soy muchísimo más vulnerable ante la sociedad que de costumbre. Empiezo a tener pensamientos exageradamente paranoicos, siento que todo mundo está consciente de mi estado, siento miradas, siento dedos señalándome, etc. Y pues es medio leve, porque lo disfruto de cierta forma. Alguien entiende eso? Yo no, a lo mejor solo me gusta castigar a mi cerebro.

Hoy salí a ponerle crédito a mi celular y luego a comer tacos. Mientras le ponía salsa a mis tacos (ja, qué pedo con mis relatos?), empecé a ver a todos comer sus tacos y mientras me perdía en el hipnotizante movimiento giratorio de las mandíbulas de los comensales… me enchilé.

La salsa de ese local en especial es conocida por estar hecha con chile habanero. Mucho. Es decir, que pica un chingo chingo chinguerísimo. Afortunadamente, ya estaba consciente de esto. Desafortunadamente, se me olvidó por estar viendo y pensando en pendejadas paranoicas mientras veía a todos comer.

Lo siguiente que pensé mientras me enchilaba y sufría un poco fue en la gente que le pone un puterisimo de salsa, áreas de mayor extensión de salsa que el mismo taco, I mean. De pronto, vi una cantidad descomunal de salsa caer sobre el taco de un señor. Pensé: La lengua de ese hombre ha de estar atrofiada por tanta pinche exceso de salsa que siempre ha comido. Necesita de esa descomunal cantidad de salsa, no porque quiera más, lo hace porque las cantidades iniciales ya no causan el mismo efecto enchilante. El umbral de sensibilidad de su sentido del gusto se fue al carajo. cuantos sabores tenues habrá dejado de sentir a partir de ello?

Después de esos pensamientos… PFFFFFFFFFFTTTTTT… pensamientos análogos a mi vida. Empecé a pensar en que tan jodido está mi sentido de percepción de realidad como tal sin inconsciente colectivo, pero a fin de cuentas, realidad. Mi consumo de marihuana no es alto en cantidad, porque con muy muy muy poco, ya estoy listo (eso pasa por la tolerancia inversa que tiene el THC, se acumula en el tejido adiposo y se libera al detectar la entrada de más). Mi consumo es alto porque todo el tiempo quiero estar así. De cuantas cosas que, quiera o no aceptar, solo se perciben con el horroroso inconsciente colectivo me he perdido? Habrá valido la pena? No lo sé, pero de todas maneras quiero pensar que son cosas que no necesito.

Estos días de dejar un poco el habito y percibir la realidad como nos la dan los demás. Pero me empieza a doler la cabeza. Hoy se me antojó, salí a comer tacos y después de muchos pensamientos paranoicos, estoy escribiendo esta chingadera.

No hay conclusiones, solo era una idea aleatoria.

It’s just that now I get it…

2 mamadas:

Do the Doo dah dijo...

Uh, deberías ver el proceso de hacer salsa con habanero de mi padre; se ve la malda' en sus ojos.


Y toda la casa: TODA, se enchila con sòlo oler.

fngs dijo...

Hay pocas cosas como comer tacos estando high.
cheers