lunes 18 de mayo de 2009

Cierras tus ojos

Cierras tus ojos y el mundo desaparece. Los abres de nuevo para cerciorarte que todo sigue ahí y te encuentras con otro mundo, completamente distinto.

En realidad es el mismo de siempre, pero tu lo percibes de manera muy distinta. Las caras de los demás se deforman de tal manera que sus miradas desaprobativas se intensifican, haciendo que te cuestiones si en verdad luces como tu crees.

No necesitas barandales para caer sin gracia alguna por las escaleras ni necesitas agujetas en tu calzado para tropezarte con ellas. Hay fantasmas a tu lado que desaparecen justo cuando volteas para preguntarles si hace frio afuera. Tienes tu cuerpo y no tienes más que eso. Crees que tu ropa es tuya, pero te das cuenta que solo intercambiaste artefactos metálicos y plástico en forma de papel con alguien que también creía que le pertenecía.

Los espejos se vuelven ventanas y las ventanas parecen espejos. Dentro de un charco encuentras un mundo paralelo, un mundo de cabeza, un mundo desde el cual te estás viendo, creyendo que eres solamente un reflejo.

La humedad infesta tus sentidos, el olor lo sientes en tu piel, lo sientes dentro de ti, escapando por tu boca a cada palabra. Ese olor tan peculiar inunda tu estómago y genera palabras que nunca pensaste que podrías pronunciar. Y no es porque tu no seas capaz de decirlo en cualquier otro momento, es porque el sonido que producen esas palabras tan comunes suenan como nunca. Las erres se suavizan como espuma y las ces enrojecen. Las emes parecen estancarse en tu nariz y las cus parecen no incomodarte más.

Te encuentras feliz tirando y recogiendo cuadernos, estirando y presionando cuerdas, pensando que mañana vas a hacer todo lo que debiste de haber hecho desde hace meses. Escribes para ti unas cuantas líneas, unos cuantos párrafos, un blog, tomas la foto de una noche oxidada, le cantas a los edificios y le dedicas un solo  de guitarra al metal retorcido que sale del piso, como si alguien lo hubiera plantado en el concreto.

Breakthrough. Eso es lo que esperas con ansias. No sabes qué esperar, pero lo esperas. Es como ver una silla y no saber que es una silla. Es como ver una silla y saber que es una silla. Es como ver un gato y saber que es una silla. Es como ver un perro y no saber que es una silla. Casi parece un asunto de fe.

Fe. Qué miedo.

*******************BONUS ESPECIAL********************

Declaro de manera oficial que la palabra miedo ya no tiene sentido.

Miedo.

Miedo.

Miedo.

Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.Miedo.

No sabía que estaba preguntando hasta que terminé de preguntar.