Tengo hueva de documentar y nada de ganas de escribir.
No tiene mucho sentido escribir algo que es sólo para mí en un medio público (y claro que escribí lo anterior a manera de autojustificación), pero cuando escribo las cosas en documentos de word vale verga la gran mayoría de las veces y además internet siempre va a estar ahí (dios mediante) y las contraseñas me dan hueva.
Al grano. Ayer fue la reunión con motivo del cumpleaños de la persona que he mencionado en los posts anteriores. Desde hacía un par de años, las reuniones en el depa ya no eran lo que antes. Ya nadie venía, todos confirmaban y valían verga. Esto provocó que nos dejara de interesar hacer reuniones, y nos limitábamos a ir nosotros dos a fumar y a comer y a dormir.
Antes, cuando éramos una pareja desdichada y estable, a la gente le gustaba estar a nuestro alrededor. Según E, dábamos una “muy buena vibra”, whatever that means. Hacíamos reuniones en el famoso depa cada semana. Invitábamos a los amigos que hicimos en la secundaria y la prepa (los amigos de la adolescencia), unos 10 o 13, no sé. Todos los invitados asistían para embriagarse con nosotros de manera estrepitosa hasta vomitar o dormir. Nos la pasábamos bien.
Pasaron unos años, algunos sucesos, mamadas, cosas, abandonos y etcéteras y las reuniones se convirtieron en otra cosa. Ambos dejamos de beber alcohol y fumamos más marihuana. Nuestros amigos de la prepa se alejaron y conocimos nuevos gracias a E, amigos más pachecos, claro.
Los amigos de la prepa dejaron de asistir y en su lugar fueron estos nuevos amigos, muy buenos también. También era diferente en cuanto a que A y yo ya éramos amigos y recién habíamos superado el break up y toda la serie de mamadas que se hacen después de eso. Ahora en vez de beber alcohol como desquiciados, fumábamos marihuana como desquiciados.
Los nuevos amigos se distanciaron después de varios meses, y eventualmente (hace unos 3 meses más o menos), nuestra querida amiga E se distanció.
Los últimos meses solo nos hemos reunido A y yo. Fumamos, platicamos, escuchamos música y dormimos. La rutina que ya he descrito un millón de veces aquí.
Ayer, decidimos tratar de revivir eso en su cumpleaños. Invitamos a todos, a todos aquellos que alguna vez se la pasaron bien con nosotros. En las primeras horas, las 2 personas más seguras avisaron que no irían. Empezaba mal el asunto.
Cual fue nuestra sorpresa de ver que todos los demás invitados llegaron. Incluso, llegó más gente de la esperada. Ellos se embriagaron y a media noche, los pocos que fumamos lo hicimos. Todos fueron felices y todos platicábamos y todos éramos y todos somos y todos fuimos.
Fue genial ver a todas esas personas que tanto extrañaba.
Lamentablemente, no sé por qué razón terminé sintiéndome aún más ajeno a ellos y a sus círculos. Hice y dije varias cosas de las cuales me arrepiento. Nada serio, solo cosas que me hacen pensar que soy el peor amigo que alguien puede tener. No siento que merezca la amistad de estas personas ni creo que entiendan la forma en la que vivo. Para empezar, todos ellos creen que la marihuana es mala.
Para ellos (así como para muchas personas más) soy sólo un drogadicto que se dejó seducir por viajes y risas y el “no hacer nada de mi vida”. Creen que mi vida la tiré a la basura al meter un poco de THC en mi cuerpo.
Mi vida no tiene el curso que tuvo debido a que fumo marihuana, mi vida es así porque yo lo he decidido así, punto. Yo solito la he cagado, yo solito he dejado de hacer cosas y he hecho otras más.
No digo que fumar marihuana sea lo más saludable del mundo. Patrañas. Pero sí es más saludable que otras cosas. Es una actividad recurrente que, como tal, provoca algún efecto de necesidad en mí. A otras personas les pasa con la TV, a otras con su pareja, a otras con alguna persona a la que acosan, con el alcohol, con el cigarro, con otra droga, comprando algo, cualquier cosa.
Odio que me tachen de drogadicto. Odio que se entristezcan al verme forjar un porro perfecto. Pero que demonios. Vivo en este mundo, en esta sociedad y así me tocó. Hago lo que quiero y lo que me gusta. I just get along.
A mi también me molestan cosas suyas. Veamos… podría pensar en varias… Ahh sí. Me molesta que les gusten los covers de rolas noventeras en jazz. Y qué? No por eso los veo con tristeza. No pretendo hacerlos cambiar de gustos, pero si intenté mostrarles lo que es jazz de verdad.
O tal vez, nadie me juzga y sólo son mi paranoia y mis ganas de que nada salga bien lo que me hace pensar eso. No more ranting for today. Hasta me doy hueva. Pfffftt…