domingo 3 de enero de 2010

Pues sí fui a la pinche fiesta. Accedí a verte por segunda vez en el año. Me cuesta trabajo hacerme el culero. Estuviste toda la noche platicando sólo con un güey.

Todos fuimos al depa, como siempre. Yo decidí dormirme en el sillón mientras todos platicaban de relaciones y eso. Me dolía mucho la cabeza por eso de la gripa. De pronto, sólo sentí como tomaste mi mano y me llevaste al cuarto. Lo entendí como una seña amistosa, debido a que me encontraba muy jodido y medio incómodo en el sillón. Decidiste que también dormirías.

Nos metimos a la cama y dejé ese espacio entre los dos que siempre me gusta dejar. Todo valió madres cuando estiraste el brazo y me abrazaste. No recuerdo que dijimos, pero sé que pronunciamos unas cuantas palabras. Me la aplicaste. El nivel de alcohol en mi cuerpo hacía que mis decisiones se nublaran un poco y de pronto empecé a acariciar tu abdomen (como hace mucho lo hacía justo antes de lanzarme sobre ti).

Afortunadamente, entré en razón y lo dejé de hacer, pero eso no impidió que durmieras encima de mí.

Me molesta que actúes así después de TODO. Me molesta porque desgraciadamente me hace pensar por unos segundos que a lo mejor, si me quieres aún y que yo aún te quiero. Me hace pensar  por unos cuantos segundos que probablemente si vamos a estar juntos de nuevo, eventualmente. Me cuesta un poco de trabajo dealear con estas situaciones. No está chido.